Con el sonido de la lluvia formando eco en mi mente, dejo caer lágrimas de impotencia. Mis deseos de superarme y llegar a convertirme en el tipo de persona que me gustaría ser, se rompen al estallar contra el suelo, al ser pisados por sus palabras. La falta de motivación se abre camino en su mente, aniquilando cualquier fuerza, cada palabra va abriendo poco a poco una herida que conecta con la impotencia. Pero la persona que las formula, aunque crea saber lo que tengo, no puede hacerse ni idea. Le tengo a él y el convertirá cada una de las palabras sin fundamento, en más motivos por los que luchar, por los que hacerme más fuerte. Me tragaré la impotencia por el hecho de que el se quede a mi lado.
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